Claves de una realidad muy actual: El acceso a la vivienda, la falta de promoción de nuevo suelo urbano y la inmigración en ascenso

El mercado inmobiliario español ha evidenciado un notable crecimiento en estos últimos años, y simultáneamente ha experimentado una marcada variación en sus precios y sus servicios; ya sea en la compra, como así también en el alquiler de propiedades.
Esta dualidad, ha motivado todo tipo de análisis por parte de economistas y especialistas del rubro, quienes estudian y expresan sus disímiles puntos de vista en torno al acceso a la vivienda, como así también dejan plasmado su pensar sobre las responsabilidades contraídas por los diferentes actores; tanto públicos, como el Estado, y privados, como los propietarios y los responsables de comercializar dichos activos.
De igual modo, se han construido disímiles pronósticos sobre cómo será el comportamiento de este mercado en los próximos años en España.
Según se entiende, nuestro país necesita 108.000 millones de euros la próxima década para construir 76.000 viviendas anuales.
Por su parte, el Banco de España asegura que se requieren 600.000 viviendas hasta 2025 para suplir el déficit de inmuebles en el país, más allá de que se contabilizan casi 4 millones de viviendas vacías o desocupadas, data que aporta la misma institución bancaria mediante su ‘Informe anual de 2023’. La mencionada carencia de vivienda, se explicaría principalmente por la falta de suelo para construir, y se concentraría en cinco (5) provincias: Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga y Alicante.
Otros fundamentos que se esgrimen para certificar esta problemática habitacional, son el incremento de los costes de construcción, la poca mano de obra cualificada existente, el progresivo envejecimiento de los ocupados en la construcción, como así también el déficit de formación profesional.
El Banco de España resalta, además, la escasez de inversiones predestinadas a la adquisición y promoción de nuevo suelo urbano.
Demanda inmigratoria
Una variable contemporánea, significativa, y que marca los termómetros de la realidad y de la demanda de vivienda, es indudablemente el impacto de la inmigración.
En este sentido, es menester señalar que cada año, son alrededor de 500.000 personas las que llegan a España, lo que aumenta significativamente la necesidad habitacional, tanto en lo que concierne al mercado de compra, como en lo referido al proceso de alquiler.
Al concretarse un aumento poblacional sostenido con una oferta insuficiente, se ha contribuido consciente e inconscientemente a un incremento histórico de precios, situación que demanda un criterioso y equilibrado análisis.
Si bien este corrimiento inmigratorio es multicausal, en gran medida se debe al buen desempeño de la economía española, diferenciándose incluso de la zona euro.
Los especialistas económicos aseguran que hoy en día, se crece a un ritmo superior, incluso hasta (5) veces, en comparación con otros países de la eurozona. Esta agraciada actualidad económica, sumada a un acrecentamiento en el poder adquisitivo de los ciudadanos, ha colaborado de manera significativa para con el mercado inmobiliario, y ha llevado a un considerable número de personas a reflexionar la compra de una vivienda como una inversión viable, como un activo con mucho futuro.
Futura puja hipotecaria
Otro de los ejes que debemos abordar dentro la lectura de esta realidad muy actual, es el rol que desempeñarán en los próximos años las entidades bancarias en el mercado de la vivienda.
Según predicen ciertos economistas, el Banco Central Europeo (BCE) reducirá de manera significativa los tipos de interés en los próximos años, lo que traerá aparejado una “trifulca hipotecaria» entre las entidades bancarias. Esta confrontación, pronostican, conllevará mejores condiciones hipotecarias y aumentará la facilidad para acceder a créditos, lo que también podría causar que una gran cantidad de compradores se muestren interesados en adquirir propiedades.
En este sentido, el rol del Banco Central Español en torno a la fijación de los tipos de interés es fundamental para el comportamiento del mercado inmobiliario, por lo que una bajada en estos, posibilitaría hipotecas más asequibles y aumentaría la demanda de viviendas en propiedad.
Acceso en clave
Están también los que se preguntan por estas horas sobre cuál ha de ser el momento adecuado para comprar una vivienda, o trabajarla inmobiliariamente, o simplemente esperar a que el mercado se estabilice. Sobrevuela cierta incertidumbre económica, a lo que se le suma la convivencia de manera intermitente de algunas fluctuaciones; todo esto sumado, confluye en la experimentación de una transformación, impulsada por factores económicos, demográficos y financieros.
Ante este panorama cambiario, algunos expertos llaman al análisis detallado de los indicadores económicos y a las decisiones de las instituciones financieras.
El futuro del acceso a la vivienda en España pareciera estar o ponerse en clave, y penderá también de cómo progresen estos factores en los próximos años. Sin embargo, existe un mercado inmobiliario español que se constituye como uno de los más transparentes del mundo y aporta luz al escenario descrito.
Para no olvidar
Una de las principales razones por las que el mercado inmobiliario español es considerado altamente transparente, es la regulación estricta que existe en el país. Se han implementado leyes y regulaciones claras que protegen, tanto a los compradores como a los vendedores, asegurando que todas las transacciones se realicen de manera justa y transparente, lo que ofrece una sensación de seguridad y confianza a aquellos que desean invertir en propiedades en España.
En este punto, la acabada disponibilidad de información contribuye de manera muy significativa. La coexistencia de numerosos portales inmobiliarios, y agencias que proporcionan información actualizada y detallada sobre propiedades disponibles, precios de mercado, tendencias actuales y más, les permite a los compradores y/o inquilinos, realizar investigaciones exhaustivas antes de tomar una decisión.
Asimismo, los agentes inmobiliarios en España están sujetos a un código ético estricto que promueve prácticas comerciales justas y transparentes, lo que garantiza que tanto los compradores, como propietarios y/ o inquilinos reciban un servicio de calidad, sin temor a ser engañados o estafados.
Por su parte, el sistema legal se encuentra robusto para resolver las disputas relacionadas con transacciones inmobiliarias. En caso de conflictos entre compradores y vendedores, existen mecanismos legales efectivos para mediar y resolver la problemática que pudiese darse, de manera justa y equitativa.
Las claves de una realidad muy actual, junto a un mercado en clave, hacen de un inquieto escenario, una Nueva Oportunidad…

